Tecnicas de combate...
A veces, es tanta la mediocridad que se convierte en rutina, tanta que se normaliza, y se piensa que es lo correcto y se pasa la mano… los mediocres son condescendientes entre ellos, porque necesitan llegar a un pacto, porque necesitan alcanzar la paz sea como sea, esa paz que les permita vivir… aunque sea ilusoria, como la llama que alumbra sus fríos corazones; y triste como la luz que guía sus caminos.
Solo caben dos posturas ante tanta mezquindad… la batalla y el silencio. Durante años, he optado por la batalla… pero cuanto más valiente es la espada, más necio es el enemigo; cuanto más noble
es el metal, más ruines son los vulgares; cuanto más duro es el mandoble, menos cunde la lección… porque los mediocres también se encallecen, y no por virtud, sino por inercia… y cada vez son más oscuros, más mezquinos.
Existe otro camino, más duro… pero con el tiempo, más efectivo… el SILENCIO. El silencio mortifica las conciencias, atormenta las horas de sueño, entristece el descanso, amarga la existencia. En las conciencias que el silencio no haga mella, no podrás hacerlo tú. No existe peor venganza que no dar la lección, porque aprender es el único fin de las malas experiencias. El silencio niega el aprendizaje, no permite las conclusiones, llegar al pacto, no permite hilar lo ocurrido… el silencio es la nada… el vacío… y el todo… a su vez la lección más grande… pero fuera del alcance de los mezquinos.
El silencio es el camino, es elegante y a la vez…duro como la roca, frío como el viento, devastador como el fuego y corrosivo como el agua; y el silencio solo se alía con tiempo, forjando la paciencia, esa que dicen que tengo… y que concibe el acero de mi espada.
Santiago
